10.19.2007

Capitulo I: Contra el piso

Ya era tarde en el despacho. Aguardaba los ultimos cuartos de hora que le debía a esta jefatura para poder largarme a casa con Charlie. Ay, si no fuese por esta maldita tormenta ya habiese justificado irme antes. Me mantenía en equilibrio sobre las dos patas traseras de mi silla y con las piernas sobre el escritorio, sobre un monton de basura, papeles y burocracias que jamas pude entender ni empezar a seguir, respetar, ordenar ni mucho menos completar. En un momento: lo esperable, pierdo el equilibrio cuando un trueno marca el compas y en el intento desesperado de mover los brazos en remolinos para alcanzar de nuevo aquel hermoso equilibrio descuido una de mis piernas, pateo el escritorio y caigo para atrás.
Me encuentro tirado, con alguna pierna o brazo como abrazando en celo a la silla también tirada y mi cara presionando el piso de madera. Parece que hasta ella no podía esperar a marcharse de aquel maldito agujero. De fondo seguía escuchando Rainbirds como hace semanas. Ya ni quería confirmar si la radio estaba apagada ni de donde salía aquella canción. Lo que sucedia conmigo ya no era tan importante desde que Charlie huyó, y solo me quedaba un caso y algun que otro papel que archivar, y hace semanas Rainbirds de fondo.
Me paró y voy hacia el escritorio y encuentro la marca de mi bota embarrada en el único papel que quizas me hubiera servido el dia siguiente, si es que llegaba a la puerta de este edificio al dia siguiente. Tendría que pedirle una nueva copia el teniente y este usaría esta copia como la última gota, como la excusa interminable para gedentearme las pelotas hasta navidad. Le huyo la mirada a la hoja y noto la extraña forma de luz que se filtra por la ventana: era como la forma de aquella ventana pero deformada, estirada de alguno de sus lados, pero no podría asegurar de cual, tampoco puedo asegurar que estoy en condiciones de generar ese tipo de descripciones ni de ideas, para mí mismo. La luz que se filtra golpea parte del piso pero en mayor parte da a la pared. El pliegue que forma en el socalo me saca la única estúpida sonrisa de la noche y decido olvidarla: Voy a bajar las persianas, y en cuanto empiezo a hacerlo algo impacta contra el vidrio, estallandolo y dejando al lado de mi silla tirada un ladrillo cubierto en una hoja y diferentes tamaños de vidrios.
Termino por cerrar la persiana y oigo como Rainbirds termina y vuelva a empezar. Aquella falta de melodía me estaba advirtiendo algo. Tomo la hoja sin ni siquiera tener en cuenta el ladrillo y leo en grandes letras "Te rintintinearemos la cabeza, Molloy". La curiosidad vence, abro la persiana y al no ver mas que sombras que no logro asociar con figuras humanas, esta, vuelve a caer dejandome a casi oscuras. Quién esta detras de esto? Cuál de todos los enemigos quería llamar la atención esta vez y porque ya ni podía darme cuenta de esto al instante como hace esos años?
En eso entra McGrady por la puerta y me pregunta por la oscuridad. Deja su sombrero sobre el mío, en el perchero y me invita a tomar un trago al bar, dice que ya es hora, que vayamos y yo sigo sin mirarlo a los ojos, que igualmente en la oscuridad en la que nos encontrabamos no podría hallar. Finalmente lo miro y lo encuentro viendo el ladrillo, o eso parecía. Ahi me apunta con su cara y grita "Te rintintinearemos la cabeza, Molloy!". Habíaa sido él, me estaba traicionando! Mi pistola, donde esta? Me palpeo rapida y freneticamente y su risa logra frenarme antes que encuentre el arma. De su saco saca un papel y me lo muestra. La única persiana rota dejaba entrar aquella pequeña endija de luz que no nos obligaba a tropezar con todo en mi oficina, y esa misma minima esperanza luminica da de lleno en el papel y leo "Te rintintinearemos la cabeza, McGrady".
"Me lo imaginaba", dice mi compañero. "Me lo imaginaba,", le contesto como obviando toda la situación, los ladrillos, el vidrio, la silla tirada, mi cara contra el piso, Rainbirds de fondo interminablemente y mi busqueda frenetica por el arma que mataría al unico que respetaba en todo el precinto. "...me lo imaginaba" le termino por decir y echamos una ultima y primera carcajada del dia mientras tomabamos nuestros sombreros y salíamos hacia el bar.

1 comentario:

Roberto Bernasconi dijo...

Ok, ya leí el primero.
Me gustaría saber en qué capitulo Molloy le va a confesar a McGrady que está perdidamente enamorado de él, y me gustaría saber si finalmente McGrady irá a conocer a la hija que tuvo con su ex-mujer, quien lo abandonó antes de que la bastarda naciese.

Si no me lo pueden ir adelantando, entonces la verdad es que se pueden ir 26 veces a la concha de su hermana, y ya que están se llevan el ladrillo, lo embadurnan en bardahl y se lo encrispan en el popolete a un Edding Marker Terrier.
Putos.